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Un espacio para reflexiones

domingo, 1 de agosto de 2010

De capítulos y versículos

La Biblia fue escrita originalmente en 2 idiomas, el Antiguo Testamento en hebreo (salvo algunos cortos pasajes en caldeo) y el Nuevo Testamento en griego. Se trataba de manuscritos, generalmente rollos de papiro escritos en forma corrida, prácticamente sin divisiones. Si bien no existen manuscritos originales se han encontrado miles de copias cuidadosamente realizadas, que debidamente cotejadas permiten conocer los textos originales. En un principio se los denominaba como las Escrituras y solo siglos después comenzó a denominársela como la Biblia, término proveniente del griego “biblion” que significaba libro.

Los manuscritos hebreos más antiguos del Antiguo Testamento conocidos son del siglo VIII DC y los griegos del Nuevo Testamento del IV DC. La Versión de los Setenta del Antiguo Testamento existente (que fue traducida al griego hacia el año 277 AC) es del siglo IV DC. Entre los manuscritos más antiguos podemos mencionar el Códice Vaticano, el Códice Sinaítico y el Códice Alejandrino. La Vulgata fue traducida por San Jerónimo al latín vulgar alrededor de 382 DC, y adoptada por el Concilio de Trento en 1546 como la versión oficial de la Iglesia Católica. El descubrimiento de los rollos del Mar Muerto en Qumram permitió tener la mayor parte del Antiguo Testamento, salvo el libro de Ester, en manuscritos del siglo II AC.

La Biblia en castellano más antigua que se conserva, anterior a la invención de la imprenta, es la Biblia Alfonsina traducida hacia 1260 por orden de Alfonso el Sabio, pero no tuvo mayor difusión. En 1543 aparece el Nuevo Testamento traducido por Francisco de Encinas, en 1556 el Nuevo Testamento traducido por Juan Pérez y finalmente en 1569 la Biblia del Oso de Casiodoro de Reina, que fue la primera Biblia completa impresa en castellano. Esta Biblia fue revisada por Cipriano de Valera, dando origen en 1602 a la Versión Reina-Valera, la única utilizada por los evangélicos de habla castellana durante muchos años.

Como se hacía difícil encontrar determinados pasajes Esteban Laugton (que llegó a ser arzobispo de Canterburry), en 1226 procedió a dividir los libros de la Biblia en capítulos. Gutemberg inventor de la imprenta, luego de imprimir el Misal de Constanza en 1449, publicó la Vulgata en 1456. La Biblia traducida por Lutero al alemán en 1530 estaba dividida solo en capítulos. Posteriormente el editor Robert Estiennes (influenciado por los estudiosos judíos llamados masoretas que dividían ya en los siglos IX y X el texto hebreo del Antiguo Testamento) en 1551 dividió la Biblia en capítulos y versículos. La primera Biblia impresa con capítulos y versículos fue la llamada Biblia de Ginebra publicada en Suiza en idioma inglés en 1560, en la que intervinieron Calvino y Knox. Pronto todas las traducciones de la Biblia aceptaron estas divisiones, que perduran hasta hoy.

La Biblia (sin incluir los libros deuterocanónicos), consta de 66 libros, 39 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo. En total tiene 1189 capítulos, 929 en el Antiguo y 260 en el Nuevo Testamento, siendo el más corto el Salmo 117 con 2 versículos y el más largo el Salmo 119 con 176 versículos. Entre ambos se encuentra el salmo 118, que según algunos es el capítulo central de la Biblia. El total de versículos seria de 31.103, 23.145 en el Antiguo y 7.958 en el Nuevo Testamento (Estos valores pueden variar ligeramente `porque algunos versículos como Mateo 17:21 o 18:10 no se encuentran en todas las versiones).

El versículo central de la Biblia sería Salmo 118:9, cuyo número curiosamente coincide con el total de capítulos o sea 1189 y según versiones circulantes por Internet, estaría situado en el capítulo central de la Biblia el Salmo 118. Se trataría de una coincidencia extraordinaria, pero es fácil verificar en cualquiera de las versiones de la Biblia, que el capítulo central, o sea el capitulo número 595, es el Salmo 117 y no el 118. No sabemos a que se debe esa discrepancia, de cualquier modo la coincidencia permanece parcialmente entre el versículo central de la Biblia, Salmo 118:9 y el número total de capítulos 1189.

Sin embargo lo notable es el contenido de dicho versículo: Es mejor confiar en el Señor que confiar en los poderosos, que es uno de los mensajes centrales de la Biblia. Podría argumentarse que es más importante presentar el evangelio redentor de Jesús, en el cántico celestial anunciando al mundo la buena voluntad de Dios para con los hombres en Lucas 2:14, en la síntesis que representa Juan 3:16, Porque de tal manera amo Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, más tenga vida eterna, o en la carta de Pablo en Efesios 2:8 Por gracia sois salvos por la fe, sin olvidar el Sermón del Monte y muchos otros versículos trascendentes.

Pero el hecho es que el Antiguo Testamento es más extenso que el Nuevo y por lo tanto el medio de la Biblia está en el Antiguo. Y el espíritu que campea en la mayor parte del Antiguo Testamento es precisamente la Confianza que el hombre debe poner en Dios, tal como lo expresa Salmo 118:9.

Mario A. Hertig

Hertig@ciudad.com.ar

Julio de 2010

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