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Un espacio para reflexiones
miércoles, 8 de diciembre de 2010
El Espíritu Navideño
Cuando llegaba Nochebuena nuestra madre, siguiendo una costumbre europea que aun no había llegado a nuestro país, preparaba el arbolito de Navidad con sus pequeñas velas encendidas, el pesebre y los juguetes que traía Papá Noel y nos leía la porción de Lucas 2, 8-14 en la Biblia Reina-Valera, Fue nuestro primer contacto con la Biblia.
La Biblia Reina Valera tiene un lenguaje especial, casi diríamos musical que más que castellano antiguo o castizo, llamaríamos bíblico. Quienes iniciaron sus lecturas bíblicas con la versión Reina-Valera muchas veces la añoran, como cuando leen el pasaje citado que finaliza con el versículo 14 que dice: Gloria en las alturas a Dios, en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.
Años después en un viaje pasamos junto a un monumento a Jesús que tenía en su base la inscripción “Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” Pensamos que se trataba de una mala transcripción, pero verificamos que así decía la Biblia católica. Mas tarde notamos que una traducción equivalente adoptaba la versión Dios Habla Hoy y lo mismo encontramos en una vieja Biblia francesa. En cambio en una antigua Biblia inglesa encontramos una traducción equivalente a Reina-Valera. Finalmente buscamos la versión de un pionero de la evangelización en Argentina. Don Pablo Besson, quien tradujo “…sobre la tierra paz, a los hombres benevolencia” (equivalente a la versión Reina Valera) y aclaraba que no es correcta la otra traducción.
En un caso el versículo tiene 2 frases y las buenas nuevas están dirigidas solo a los hombres de buena voluntad. En el otro el versículo tiene 3 frases y la buena voluntad del Señor es para todos los hombres, más acorde con el universalismo del evangelio de Lucas. No tenemos elementos para verificar cual traducción es correcta, pero confesamos que nos agrada más la de Reina-Valera que se dirige a todo el mundo sin distinción.
Muchos afirman que la Pascua es la fecha más importante del Cristianismo, pero es evidente que la más trascendente es la Navidad, pues trasciende los límites de las iglesias y de los creyentes. Cuando se acerca la Navidad pareciera que soplara un aire especial, una suerte de espíritu navideño que inunda el ambiente y hace que todos, en mayor o menor grado se acerquen más a Dios. Podrán criticarse muchos festejos de Navidad que distorsionan el espíritu navideño o los excesos que puedan cometerse o que el arbolito sea de origen pagano, pero por doquier se escuchan las clásicas melodías navideñas y los villancicos, se adornan los salones y las casas, se reúnen las familias, se expresan deseos de felicidad.
Es reconfortante la trascendencia que le dan a la Navidad las Iglesias cristianas cuando se escuchan las clásicas canciones navideñas que muchos conocen y se ofrece un mensaje cabalmente navideño. A las iglesias les cabe un papel importante en las celebraciones de Navidad y deben comprender esa predisposición especial de muchos a sumergirse en el espíritu navideño a pesar de no ser verdaderamente creyentes. Como en ningún otro momento la celebración debe centrarse en el nacimiento de Jesús, entonando hermosas himnos navideños y predicando el mensaje de fe, de esperanza, de amor y de paz que proclamaba la multitud de los ejércitos celestiales y que tanto necesita la humanidad.
Mario Hertig
Diciembre de 2010
La Biblia Reina Valera tiene un lenguaje especial, casi diríamos musical que más que castellano antiguo o castizo, llamaríamos bíblico. Quienes iniciaron sus lecturas bíblicas con la versión Reina-Valera muchas veces la añoran, como cuando leen el pasaje citado que finaliza con el versículo 14 que dice: Gloria en las alturas a Dios, en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.
Años después en un viaje pasamos junto a un monumento a Jesús que tenía en su base la inscripción “Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” Pensamos que se trataba de una mala transcripción, pero verificamos que así decía la Biblia católica. Mas tarde notamos que una traducción equivalente adoptaba la versión Dios Habla Hoy y lo mismo encontramos en una vieja Biblia francesa. En cambio en una antigua Biblia inglesa encontramos una traducción equivalente a Reina-Valera. Finalmente buscamos la versión de un pionero de la evangelización en Argentina. Don Pablo Besson, quien tradujo “…sobre la tierra paz, a los hombres benevolencia” (equivalente a la versión Reina Valera) y aclaraba que no es correcta la otra traducción.
En un caso el versículo tiene 2 frases y las buenas nuevas están dirigidas solo a los hombres de buena voluntad. En el otro el versículo tiene 3 frases y la buena voluntad del Señor es para todos los hombres, más acorde con el universalismo del evangelio de Lucas. No tenemos elementos para verificar cual traducción es correcta, pero confesamos que nos agrada más la de Reina-Valera que se dirige a todo el mundo sin distinción.
Muchos afirman que la Pascua es la fecha más importante del Cristianismo, pero es evidente que la más trascendente es la Navidad, pues trasciende los límites de las iglesias y de los creyentes. Cuando se acerca la Navidad pareciera que soplara un aire especial, una suerte de espíritu navideño que inunda el ambiente y hace que todos, en mayor o menor grado se acerquen más a Dios. Podrán criticarse muchos festejos de Navidad que distorsionan el espíritu navideño o los excesos que puedan cometerse o que el arbolito sea de origen pagano, pero por doquier se escuchan las clásicas melodías navideñas y los villancicos, se adornan los salones y las casas, se reúnen las familias, se expresan deseos de felicidad.
Es reconfortante la trascendencia que le dan a la Navidad las Iglesias cristianas cuando se escuchan las clásicas canciones navideñas que muchos conocen y se ofrece un mensaje cabalmente navideño. A las iglesias les cabe un papel importante en las celebraciones de Navidad y deben comprender esa predisposición especial de muchos a sumergirse en el espíritu navideño a pesar de no ser verdaderamente creyentes. Como en ningún otro momento la celebración debe centrarse en el nacimiento de Jesús, entonando hermosas himnos navideños y predicando el mensaje de fe, de esperanza, de amor y de paz que proclamaba la multitud de los ejércitos celestiales y que tanto necesita la humanidad.
Mario Hertig
Diciembre de 2010
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