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Un espacio para reflexiones

viernes, 23 de julio de 2010

Reflexiones sobre el Matrimonio


La Real Academia Española define al matrimonio como “Unión de un hombre y una mujer conformada mediante determinados ritos o formalidades legales” El diccionario Salvat expresa: “Institución social por la que un hombre y una mujer se unen al objeto de constituir una familia - Contrato bilateral entre dos personas de diferente sexo, encaminado a establecer una comunidad de vida – Sacramento instituido para establecer la unión permanente entre hombre y mujer”

El diccionario Sopena dice más o menos lo mismo, agregando casos especiales como matrimonio canónico, civil, morganático y otros y luego se refiere al matrimonio entre los hebreos, griegos, romanos, germanos y cristianos, pero no menciona en absoluto la homosexualidad. En las sociedades antiguas en general encontramos referencias a la homosexualidad, pero no ligadas al matrimonio.

La Biblia expresa “El hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa y los dos llegan a ser como una sola persona” (Gn. 2,24). En el Nuevo Testamento encontramos la misma frase dicha por Jesús en los Evangelios (Mt. 19,5 y Mc. 10,7-8) y por Pablo en su carta a los efesios (Ef. 5,31). Solón, el gran legislador de Grecia, definió el matrimonio como ”una sociedad intima entre un hombre y una mujer cuyo fin es formar una nueva familia, disfrutando ambos de un cariño recíproco”

Podrá parecer una cuestión semántica, pero cada palabra tiene su significado y matrimonio es la unión de un hombre y una mujer para formar una familia, Cualquier otro tipo de unión debe utilizar otra expresión como sería unión civil.

En el pasado reciente la moral estaba en cierto modo disociada. La sociedad no admitía oficialmente las películas eróticas, las malas palabras, las vestimentas audaces y padres e hijos solo hablaban elípticamente de cuestiones sexuales, pero la realidad era diferente. Por eso se decía que era pacata o hipócrita. Hoy la sociedad se pasó de revoluciones, de las prohibiciones a la permisividad total y ya no sabe que hacer para parecer más avanzada. Se introdujeron las malas palabras y las películas subidas de tono en los medios, la televisión no tiene límites y así todo ¿Por qué no avanzar con el orgullo gay y el matrimonio homosexual?

Una ley promoviendo la unión civil con los mismos derechos que los que tiene el matrimonio (excepto la adopción que merece un estudio mucho más profundo), pero sin la utilización de las palabras clásicas como matrimonio, cónyuges o contrayentes, hubiera sido una solución más adecuada porque otorgaba los derechos legales a que aspiraban, pero sin lesionar el concepto de matrimonio o de familia. Se habría apelado a una diferencia que los homosexuales aceptaron al proclamar el orgullo gay, pero no discriminado legalmente.

Todos los derechos tienen sus limitaciones, en el caso del matrimonio el sexo de los contrayentes, la edad, la eventual consanguineidad o el número de personas y con ese criterio no se admiten las uniones incestuosas o poligámicas. La unión civil podría tener limitaciones diferentes lo cual no implica discriminación.

Aunque aparentemente el matrimonio homosexual no afecta a las demás personas, contribuye al deterioro del concepto de familia que se observa en los últimos tiempos. La familia es uno de los pilares fundamentales de una Sociedad bien constituida y sería deseable que se buscara la forma de fortalecerla.

Mario A. Hertig

Hertig@ciudad.com.ar

Julio de 2010